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Las cargas de la vida adulta

 Nada más peligroso que un adulto frustrado. Y nada más tenebroso que las fantasías sin cumplir de un adulto fracasado. Nadie prepara al jóven, lleno de ambiciones e ideales, para la gris y patética vida adulta. Esto podrá sonar un poco extraño a quien la fortuna sonríe, pero ¿Acaso la vida adulta no está cargada de preocupaciones y responsabilidades? ¿Acaso no nos asechan las penurias económicas?  A medida que entramos en esta etapa, la presión social, cual yugo, aumenta y aumenta sobre nosotros. Se sienten sus nudos en nuestro cuello. Cada vez se esperan más cosas de un adulto. Las normas sociales (como las que rijen en el matrimonio, con los hijos o en el trabajo) se vuelven asfixiantes. El hastío baudelairiano se convierte en el pan nuestro de cada día. Nos volvemos esclavos, más esclavos que nunca, del reloj. Tic tac, hora de levantarse, hora de comer, hora de ir a soportar el tráfico, y un triste "etc". Lo peor es cuando nos estrellamos contra el muro de la jerarquía y ...

La Mojigatería va más allá

 La mojigatería va más allá de la religión. Al principio, durante mis primeros años de rebeldía, creía que la religión era culpable de todas las rigideces sociales. Me había tragado ese discurso fácil. Pero con el tiempo me di cuenta que la mojigatería tiene una raíz psíquica más profunda: el temor a explorar nuestro propio lado oscuro. No hablaré aquí de sombras junguianas ni nada por el estilo.  Hay un fuerte interés en domesticar al hombre. Nietszche ya lo había dicho. Hoy, bajo la aparente laxitud de la posmodernidad "líquida", y la muerte de las tradiciones, hemos de notar que persisten cadenas rígidas que impiden el auténtico disfrute. Yo, como sibarita empedernido, lo noto. Y cualquier persona que emprenda, seriamente, el camino del placer, también lo va a notar. Estamos llenos de mojigatos. Si alzas la mirada, verás que tu familia, tus amigos y compañeros son unos Torquemadas en potencia. Bajo el rostro aparente de un hijo de la modernidad y del siglo XXI, se esconde ...

No mates al mensajero

 Aquí no leerás nada convencional. Disputas intelectuales o debates ideológicos no encontrarán aquí su asidero. Estamos hartos de la literatura chatarra. Los que buscamos tragos más fuertes a menudo no encontramos un lugar donde sentirnos satisfechos. Éste podría ser un lugar...  El que escribe este blog, discípulo del Caos y de la diosa Venus, no tiene el más mínimo interés en convencer a nadie. Ya he sufrido los desengaños propios de la inmadurez, y lo que busco ahora es un espacio dispensador en medio de tanta mierda, de tanta rigidez moral y esclavitud convencional bajo la apariencia de una sociedad líquida.  Lo que se verterá en este sitio es literatura. Ya lo oyeron bien: Li-te-ra-tu-ra. Y no todo saldrá de mi pluma. Algunos contenidos, los más fuertes, pertenecen a otros autores, que prefirieron mantener el anonimato. Cuando lean lo entenderán... Así que... no mates al mensajero. Si prefieres la mojigatería barata, este no es tu sitio. Que se abstengan de leer los ...